Ey, yo sé que tu alguna vez te encontraste en la misma situación que yo en este preciso instante, ¿Qué voy a estudiar?, ¿A dónde me voy a dirigir? Es un cliché.
A nadie le agrada la idea de dejar lo seguro para andar a ciegas, ¿qué es lo que posees en este instante? Solo tres caminos, esta lo que te apasiona, lo que haces con los ojos cerrados, te lanzarías incluso a la fiera de la sociedad si te aseguraran un trabajo con buena paga en eso, sabes que naciste para ello, que tienes el talento, el potencial, y la vocación para dejarlo todo y conseguirlo, pero es tan difícil adquirir un trabajo antes de pasar algunos años de hambruna. El segundo camino: esta lo seguro y lo que te agrada, sin duda lo harías pero jamás te llenaría como la primera opción, si, tienes un poco de vocación, y antes de lanzarte a la universidad ya tienes un trabajo previsto, con una mediana paga, que sin duda satisfacerá las necesidades fisiológicas, y podrías darte los lujos de la clase media de la sociedad; todavía en algunos casos hay una tercera opción, el estudiar algo que no te agrade, que ni siquiera sabes de que trate pero sí, claro que tienes un trabajo seguro y una decente paga.
¿Cuál de los tres caminos tomarías?, está la gente valiente, la que se lanza a la primera opción, y de todos estos al menos el 5% alcanza algo de lo que quiere, están los seguros, les gusta, y disfrutan de su mediana clase y su visible mediocridad, y los obligados, que cumplen solo por cumplir.
Quisieramos ser valientes, pero según la tabla de Maslow primero hay que cumplir con las necesidades fisiológicas antes de sentirse autorealizado, sin embargo, tememos a morirnos de hambre, a lo que recurrimos a la segunda opción, y si tú piensas como yo, la mediocridad nunca ha sido un camino en lo que debamos sentirnos orgullosos, y sin embargo después de todo terminamos cumpliendo solo por cumplir.
Que fanfarronería, terminamos realizando la segunda opción como gente de la sociedad, convirtiéndonos en un blanco y negro como todo, siendo que antes aspirábamos al color brillante. Tengo las tres opciones y las tres opciones me dan escalofríos.
Yo amo escribir, nací para eso, y no me estoy levantando el cuello de ser una buena escritora, ni siquiera sé si lo soy, sin embargo, yo no vivo sino escribo.