domingo, 4 de diciembre de 2011

Sobre Dios...

Sobre Dios:

Algunos se preguntaran ¿Cómo puede escribir cosas sobre dios? Ni siquiera es tan devota. Aquí está la respuesta, si, en definitiva tienen razón, no soy devota, y tampoco sé más que ustedes sobre él. Ahora llegando de una hora de prólogos, y gente absurda alabando tuve una discusión con mi madre, como naturalmente pasa cada vez que me obliga a ir, “ni siquiera participas” no es qué no participe, es que voy obligada, y la única cosa buena entre todo el mundo de oraciones son las lecturas, es lo que realmente vale la pena de todo el contexto.

Las personas van por costumbre, van porque sus papás les enseñaron a hacerlo, no creo que con ir una hora u hora y media a darte golpes en el pecho vaya a enmendar los pecados, o tirarse al suelo vaya hacer diferencia alguna, somos así, la gente no cambia, ¿quieren ser perdonados, aun cuando están seguros que toda la semana siguiente cometerán los mismos pecados y vendrán a tirarse al suelo pidiendo perdón?, quieren encontrar la paz, quieren darle un día al señor, ¿quieren hacerlo?, entonces porque en vez de ir a demostrar hipocresías enfrente de todos los demás, van a realizar su buena obra del día, vayan con los niños huérfanos, al acilo de ancianos, por no decirles, vayan a África y adopten a un desamparado, y si no tienen tiempo, dinero, o ganas de hacer nada de eso, entonces más simple, dedíquense a su familia, a la unión y el amor que en toda la semana no se dan, y si de plano tampoco tienen ganas, no les apetece, no tienen familia, por alguna u otra razón, entonces quiéranse, porque apuesto lo que tengo a que ningún día de la semana se toman tan en serio, saboreen los placeres de la vida, que para eso vivimos, o al menos yo no vivo esperando la muerte y que perdonen el montón de pecados que seguramente son muchos, tengo mucha cola que me pisen, y no es que sea una “malagradecida” como bien me decían, le doy gracias a Dios por vivir, porque yo también necesito creer en algo, y definitivamente creo en él, y en el libre albedrio que me proporcionó, creo que él me va a perdonar, no participaré en los encuentros de católicos, pero sí que hago obras buenas, he cometido pecados, pero eso es parte de la vida, quien no los haya cometido entonces posiblemente es mejor que la Madre Teresa de Calcuta, ustedes, son ustedes, yo, soy yo, y si algo he aprendido es que todos tenemos una chispa de bondad en el corazón incluso aunque seamos ateos, o nos acerquemos a la maldad de Hitler.

En conclusión mejor te preguntaré algo ¿por qué en vez de buscar que alguien desconocido con toga blanca que seguramente le vas a mentir al confesarte te perdone, te perdonas tú?  que alguien más te perdone es simple, pero tú qué sabes toda la lista interminable y que no hay forma de mentirte, lo haces. 
Él que busca la verdad en la mentira nunca encontrará la verdad, quien busca la verdad en la verdad, esta jamás se esconderá.

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